Estimado/a amigo/a,

La semana pasada estuvimos con las psicólogas del centro en la Biblioteca Can Sales dando una charla sobre las barreras mentales que a menudo nos impiden conseguir lo que nos proponemos.

La charla se titulaba “Lo difícil de levantarse del sofá” y me gustaría anotar algunos ejemplos que he encontrado hablando con amigos y clientes:

-Pep,  es emprendedor, siempre está con ideas en la cabeza y con los negocios que le gustaría montar. Algunos, personalmente me parecen maravillosas ideas. Una vez me enseñó un cuaderno en el que había apuntado dos ideas de negocio. Sólo eran dos párrafos, pero podía imaginarme perfectamente cómo funcionaban. Cuando después de mucho tiempo de oírle hablar sobre lo que es una buena idea de negocio y lo que no, le pregunté por qué nada de su cuaderno estaba en marcha. Y me dijo: Luis, no sé por dónde empezar, no sé vender y además no tengo tiempo. Huelga decir que Pep es funcionario y tiene un horario de trabajo de 8 a 15…


- Jaime, tuvo un hijo hace unos dos años. Jaime era un tipo activo, que hacía deporte con cierta regularidad. Escalaba los fines de semana y jugaba a pádel varias veces a la semana. Eso antes de tener a su hijo. Lleva dos años sin apenas realizar nada de ejercicio, ha cogido peso y ayer fue la tercera vez este año que me ha dicho que empezaba un plan de ejercicio serio, pues los dos intentos previos apenas duraron 14 días. Cuando hablo con él del tema me dice: Luis, con el niño nunca tengo tiempo, pues salgo del trabajo y si no voy a casa mi mujer me mata. Cuando tengo un rato, la verdad es que me da una pereza mortal el levantarme, tengo que priorizar….

En realidad tengo una retahíla larguísima de testimonios pero yo os pregunto, a Pep, Jaime y a ti: ¿sabes en realidad quién te impide hacer lo que quieres? Pues claro que lo sabes. Tú mismo. Te miras al espejo y te das lástima por no tener la voluntad necesaria para convencer al que tienes delante.

Nos cuesta una barbaridad salir de nuestra zona de confort.

Te animo a que identifiques las excusas que te impiden levantarte del sofá, pienses en ellas y en si te mereces que esos pensamientos determinen lo que vas a hacer mañana.

Opción 1. Sí, aceptaré que mis miedos controlen mi vida

Opción 2. Átame esa cuerda, ¿dónde has dicho que está ese precipicio?

No todo es empezar.

Cuando consigas vencer ese primer obstáculo, vendrán los siguientes. Se presentarán en forma que te hagan dudar de tu decisión de empezar, incluso harán que te arrepientas de haber empezado: Esto no sé hacerlo, me lleva demasiado tiempo, no es como me pensaba, no veo resultados,….

Opción 1. Vuelve al sofá

Opción 2. Mira al espejo y haz un corte de mangas al que tiene la desfachatez de poner en tu mente las trabas.

El fracaso NO existe

Entiendo que veas difícil esa afirmación, pero me gustaría recordarte algo que dijo Thomas Alva Edison cuando le preguntaron por la gran cantidad de veces que fracasó al inventar la bombilla:

“No fracasé ninguna vez. Sólo descubrí  999 maneras de cómo no hacer una bombilla”

¿Cuántas veces intentaste algo y desististe? Si eres perseverante te aseguro que no conocerás el fracaso. 

Cuando te equivoques, no veas resultados o te caigas tendrás dos opciones de nuevo:

Opción 1. Volver al sofá.

Opción 2. Insistir una vez más.

Como dijo un gran sabio, la diferencia entre el éxito y el fracaso es intentarlo una vez más. ¿Tienes claro quién quieres que gane esta partida que es tu vida?


Un abrazo y espero verte en la cima cuando yo llegue allí.


Luis Noguera

Director BTW

Publicado: 13 de Octubre de 2017