… no sé nada.

Sócrates, qué gran tipo.

Intentando emular a los grandes filósofos voy a elaborar una serie de artículos durante las próximas semanas intentando exponer de manera didáctica lo que se me ha ocurrido llamar esta mañana “La Teoría del Elástico”.

Esta teorización de cosecha propia pretende hacer ver y explicar por qué los límites nos los imponemos de manera automática a nosotros mismos en cualquier aspecto de la vida pero más en concreto a nivel de ejercicio y recuperación. Y sobre todo cómo nuestros paradigmas (lo que creemos que sabemos) son los culpables de nuestras limitaciones.

“La Teoría del Elástico” se resume en la siguiente metáfora:

Imagina que tu cuerpo es un elástico. Probablemente te imagines un elástico distinto al que me imagino yo y distinto al que se imagina cualquiera (por color, elasticidad, forma, origen,…). Bien, pues lo mismo ocurre con nuestro cuerpo, es distinto del de al lado. Así pues, nuestros hábitos y estilo de vida se enmarcan dentro de ese elástico en estado de flacidez. Es lo que se denomina zona de confort. Cuando añadimos un elemento, forzamos un poco ese elástico y nos cuesta mantenerlo porque el elástico nos empuja a recuperar su forma. Si mantenemos el elemento, el elástico acaba por ceder, nos cuesta menos mantenerlo y se ha convertido en un hábito. Pero no te engañes, el elástico está vivo y su naturaleza es tendente a encoger, es decir, si prescindes de un elemento el elástico encoge y vuelve a ser dificultoso recuperar el estado anterior.

Esta cuestión es evidente y no os descubro nada nuevo.

Lo que veremos las próximas semanas es:

- ¿sé qué tipo de elástico soy?

- ¿cómo sé que no puedo mejorar más?

- ¿tiene que ver esto con el efecto rebote?

- ¿qué tiene que ver esto con el ejercicio, la alimentación, la familia, el trabajo…?

Nos vemos en el Capítulo 2. “El azúcar no engorda…”

Hasta entonces, un fuerte abrazo,


Luis Noguera

Director BTW

Publicado: 10 de Noviembre de 2017